Comunicaciones Alejandro asesoría

 

Autor: Comunicaciones Alejandro asesoría

El costo de la complacencia

Si usted está leyendo este artículo desde un cargo directivo, de gestión o incluso como propietario de una empresa, conviene que se pregunte lo siguiente: ¿Cuánto dinero?, ¿cuántos clientes valiosos?, ¿cuánta salud mental de su equipo está perdiendo por mantener una fuerza de ventas inexperta, reactiva y sustentada en el que cada quien haga las cosas a su manera?

Este no es un ensayo para reflexionar. Es un manual de combate contra la mediocridad comercial. La profesionalización no es un “proyecto bonito para el próximo trimestre”. Es la única vía para dejar de nadar contra la corriente, para construir una organización comercial que sea un activo estratégico, y no un departamento de quejas disfrazado. Si está buscando consuelo por su “mala suerte”, no hay problema en dejar de leer este texto. Si está dispuesto a la confrontación, primero con usted mismo, y luego con su organización, adelante.

El núcleo duro: lo que significa profesionalizar (y duele aceptar)

Profesionalizar es, ante todo, un ejercicio de humildad organizativa. Es admitir que lo que lo ha traído hasta aquí no lo podrá llevar más allá. Implica desmantelar mitos y sustituirlos por arquitectura.


1.- Profesionalizar es un sistema de ingeniería comercial

Imagine su departamento de ventas como una fábrica. ¿Existen planos de los procesos? ¿Hay control de calidad en cada etapa? ¿Se miden los desechos (leads perdidos)? Profesionalizar implica diseñar ese plano:

  • Procesos Mapeados y Obligatorios: Desde cómo se recibe un lead hasta cómo se entrega un proyecto, todo está documentado y es exigible. No es burocracia; es evitar que cada vendedor reinvente la rueda y cometa los mismos errores.
  • Tecnología como Columna Vertebral, no como Parche: Un CRM no es una base de datos de clientes en el que se apunta lo que ya se vendió. Es el sistema nervioso que alerta de un cliente frío, que fuerza un próximo paso, que mide la velocidad dentro del embudio. Se usa o se descarta. No hay término medio.
  • Formación como Disciplina, no como Evento: No es un seminario anual. Es un ritmo constante: formación semanal de producto (impartida por ingenieros, no por comerciales), análisis mensual de casos perdidos (sin buscar culpables, buscando fallos en el proceso), entrenamiento en habilidades específicas (negociación de precios, gestión de objeciones técnicas) y reingeniería de procesos (para ajustarse a las expectativas de los clientes).

 

2.- Profesionalizar es crear consultores, no vendedores

El cliente compra experticia, no persuasión. Su equipo comercial, ¿es la fuente de conocimiento más fiable del mercado para su problema?

  • Dominio Técnico Obligatorio: Es necesario que los vendedores deben entender el producto/servicio a un nivel que pueda discutir con el área técnica del cliente. Si no, es un mensajero de precios.
  • Conocimiento del negocio del cliente: Difícilmente se puede hacer una labor consultiva eficaz si esta no toma como base la realidad del cliente (sus desafíos, factores de éxito, riesgos, objetivos)
  • Inteligencia de Mercado Compartida: Cada contacto con un cliente es un dato. Un sistema profesional captura ese dato (tendencias, dolores, movimientos de la competencia) y lo vuelca en información accesible para todos. La información es poder, pero solo si se colectiviza.

 

3.- Profesionalizar es gestionar el origen, no llorar el resultado

La obsesión por la cifra del mes es la señal más clara de un principiante Un profesional gestiona indicadores principales (los que predicen el resultado):

  • Volumen y Calidad del embudo: No basta con “ir bien”. ¿Cuántas oportunidades hay en cada fase? ¿Cuál es el valor total? ¿Cuántas son de alto valor estratégico?
  • Tasas de Conversión por Etapa: ¿Dónde se atora el embudo? ¿En la primera llamada? ¿En la propuesta? Esto permite intervenciones quirúrgicas.
  • Métrica de Valor del Cliente: ¿Se están captando clientes de un solo pedido o de ciclo largo? ¿El incentivo ofrecido premia lo segundo?

 

4.- Profesionalizar es una cuestión de liderazgo, no de supervisión

El mando comercial se transforma. Es preciso que los líderes comerciales dejen de ser los que presionan por números para ser los facilitadores de recursos y los removedores de obstáculos. Su misión es que su equipo sea efectivo, no estar detrás de ellos recordándoles su meta de ventas.

 

LOS ESPEJISMOS: LAS MENTIRAS QUE NOS CONTAMOS PARA NO ACTUAR

En ocasiones, y por diversas razones, el camino fácil es el no actuar, lo cual se disfraza como excusas vestidas de sentido común. A continuación, se presentan cinco espejismos relevantes que dificultan la profesionalización de las organizaciones de ventas.

 

Espejismo 1: “Basta con contratar a un super vendedor”

Esa es tal vez la estrategia más perezosa y peligrosa, ya que se construye un negocio con base en una persona, no un sistema. Ese súper vendedor:

1.- Se puede ir, llevándose su cartera y su método secreto.

2.- Creará un equipo a su imagen (dependiente de él).

3.- Normalmente, sus métodos no son escalables o replicables. 

Pregunta incómoda: ¿Su empresa sería capaz de vender igual si su mejor vendedor desaparece mañana?

 

Espejismo 2: “El mercado ya nos conoce, no necesitamos tanto”

La arrogancia del éxito momentáneo. Es la antesala del declive. ¿Y si un competidor profesionalizado empieza a captar a sus clientes con un proceso impecable, propuestas claras y un seguimiento que haga que el método que usted utiliza parezca descuidado? El mercado no es leal; es oportunista.

 

Espejismo 3: “Nuestro producto es tan bueno que se vende solo”

Falso. Eso nunca ha sido cierto. Un producto excelente, vendido por un proceso profesional, alcanza su precio real, su mercado óptimo y crea evangelizadores. Vendido en modo principiante, se regala, se malinterpreta y atrae a los clientes más problemáticos (los que solo buscan precio).

 

Espejismo 4: “Es muy caro y largo”

¿Más caro que qué? ¿Más caro que la rotación constante del equipo comercial? ¿Más caro que las pérdidas por malas negociaciones? ¿Más caro que la cuota de mercado que se ha perdido?

La profesionalización de la fuerza de ventas es una inversión con el ROI más claro y medible que se pueda hacer. Lo “largo” es una falacia: se puede empezar mañana con un solo aspecto. La excusa del tiempo es el refugio del indeciso.

 

Espejismo 5: “Los vendedores veteranos se resistirán”

Probablemente, ya que se les pedirá cambiar hábitos de años y además que visibilicen su “magia”. La pregunta no es si se resistirán, sino qué se ofrece a cambio. Por ejemplo, liberarlos de tareas administrativas, darles herramientas para ser más eficientes, y/o un camino para ascender a mentores o gestores.

Y, en última instancia, hay que ser claros: la profesionalización no es opcional. Es el futuro de la empresa, y quien no suba al tren, se quedará en el andén.

HOJA DE RUTA PARA LA ACCIÓN: NO EMPIECE "MAÑANA", HÁGALO AHORA MISMO

Esto no es teoría. Si algo aquí ha resonado (o tal vez le ha irritado), es porque hay una verdad que reconoce. A continuación, proponemos un plan de acción directo, sin florituras.

Fase 0: La Autoevaluación Brutal

La invitación es a responder por escrito, a solas o con el equipo comercial:

1.- Procesos: Describa, paso a paso, el camino que sigue un lead desde que llega hasta que se convierte en cliente. Si hay más de una versión (porque cada vendedor lo hace a su manera), ya hay un problema diagnosticado.

2.- Conocimiento: ¿Cuándo fue la última vez que su equipo comercial recibió formación técnica por parte del área de técnica? ¿Cuándo fué la última vez que su equipo recibió una formación comercial? ¿Existe una base actualizada de argumentos de ventas, casos de éxito y objeciones comunes?

3.- Métricas: Además del volumen de ventas, ¿qué otros tres indicadores se revisan semanalmente para predecir el desempeño comercial?

4.- Equipo: ¿Podría usted identificar, sin dudar, la mayor fortaleza y el peor hábito de cada persona de su fuerza de ventas? ¿Tiene un plan para potenciar lo primero y corregir lo segundo?

 

Lo presentado en este texto, busca describir una situación que es más común de lo que parece, con el fin de generar una conciencia y motivar al lector a tomar alguna acción correctiva, haciendo honor a las recientes palabras del primer ministro canadiense,  Mark Carney: “Si no estamos en la mesa, estaremos en el menú”.

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